El reciente incidente del zapatazo a Bush me ha hecho reflexionar respecto del tema de la seguridad. Ustedes van a pensar que estoy loco, pero la seguridad como un bien anhelado tiene mucho que ver con los peces en una situación de libertad de pesca o libre acceso.
Los peces son recursos ‘rivales’; es decir, la captura y uso de ellos por parte de un pescador reduce la posibilidad de que otros los usen. Lo mismo con la seguridad. Mientras más armado y ‘seguro’ es Estados Unidos, menos seguros estarán los otros países. Otra característica de los peces como recurso es que son ‘no-excluyentes’; es decir, es difícil o altamente costoso excluir de las pesquerías a algunos pescadores a través de medios físicos o institucionales. En el caso de la seguridad, todos los países tienen derecho a armarse en pos de la seguridad.
Pues bien, para el caso de los recursos ‘rivales’ y ‘no-excluyentes’, la teoría de juego dice que en una comunidad no comunicativa, egoísta y que no mira por el beneficio común, la decisión ‘lógica’ de un pescador será a sacar la mayor cantidad de peces que pueda en el menor tiempo posible (antes que el otro lo haga). Pero los otros pescadores pensaran de la misma forma lógica y, en el mediano o largo plazo, el recurso pesquero será colapsado. Esto es lo que se conoce como ‘la tragedia de los comunes’.
En el caso de la seguridad, todos los países quieren sentirse seguros y la mayoría de ellos se arma para tal efecto, aunque Estados Unidos lleve la delantera por cierto. Pero a la larga, al igual que con los peces, la seguridad se agota. Esa es la paradoja, mientras más armamentos tengan los países para su seguridad, menos seguros estarán. Con el zapatazo, George W. Bush ya probó en carne propia un poco de la tragedia de los comunes, esperemos que Obama sepa encontrar la solución acertada en que se maximicen los beneficios de largo plazo para el mundo y no los de corto plazo para USA..


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